Crecimiento personal y cuidado de uno mismo

Cómo descansar de verdad en un día festivo (sin sentir culpa)

Cómo descansar de verdad en un día festivo (sin sentir culpa)

En pocas palabras

Descansar de verdad no es solo no trabajar. La investigación sobre recuperación identifica cuatro experiencias que ayudan: desconectar mentalmente del trabajo, relajarte, hacer algo que te suponga un reto agradable y decidir tú qué haces con tu tiempo. Y la culpa importa: un estudio de 2021 encontró que quienes ven el ocio como una pérdida de tiempo lo disfrutan menos y tienen más estrés.

Tienes un día libre por delante. Te levantas con la idea de descansar y, sin darte cuenta, acabas poniendo lavadoras, contestando un par de correos «para adelantar» y haciendo recados. Por la noche estás igual de cansado y con la sensación de que el festivo se ha esfumado.

O al revés: te pasas la tarde en el sofá y no lo disfrutas, porque una voz te repite que deberías estar haciendo algo útil.

Las dos situaciones tienen algo en común: no has descansado de verdad. Y en las dos, la culpa tiene mucho que ver.

Por qué nos sentimos culpables al descansar

Vivimos rodeados de mensajes que asocian el valor de una persona con lo que produce. Si no estás haciendo algo útil, parece que estás perdiendo el tiempo.

Esa creencia tiene consecuencias. En 2021, las investigadoras Gabriela Tonietto, Selin Malkoc y Rebecca Reczek, junto a Michael Norton, publicaron en el Journal of Experimental Social Psychology una serie de estudios sobre lo que pasa cuando vemos el ocio como algo inútil. Las personas que pensaban así disfrutaban menos de sus ratos libres, y también eran menos felices y tenían más síntomas de ansiedad, estrés y depresión.

Un detalle curioso: estas personas disfrutaban menos de una fiesta, pero no de actividades que además cumplían una obligación, como acompañar a sus hijos. Es decir, la culpa no les dejaba disfrutar del ocio «puro».

La buena noticia es que descansar no es perder el tiempo: es lo que te permite rendir, cuidar y disfrutar el resto de la semana. Lo explicamos en Parar también es trabajar: lo que dice la ciencia sobre las pausas.

Qué necesita tu cabeza para descansar

La psicóloga Sabine Sonnentag, una de las principales investigadoras sobre recuperación del estrés laboral, desarrolló junto a Charlotte Fritz un cuestionario para medir cómo descansamos fuera del trabajo. En dos muestras con 930 personas identificaron cuatro experiencias de recuperación:

  1. Desconexión mental. No solo no trabajar, sino dejar de pensar en el trabajo.
  2. Relajación. Actividades que bajan la activación del cuerpo y la mente: pasear, leer, escuchar música, darte un baño.
  3. Retos agradables. Aprender algo, practicar un deporte, cocinar una receta nueva. Algo que te exija, pero que no sea trabajo.
  4. Control. Decidir tú qué haces con tu tiempo y cómo.

Un buen festivo combina varias. Y explica por qué un día lleno de recados, aunque no trabajes, no recarga: no hay desconexión, ni relajación, ni sensación de control.

Cómo descansar de verdad en un festivo

La víspera

  • Cierra el trabajo. Deja apuntado lo pendiente y dónde te quedaste. Así tu cabeza no tiene que recordártelo.
  • Desactiva las notificaciones del correo del trabajo. Si te cuesta, quita la app del móvil solo durante el festivo.
  • Decide qué recados son imprescindibles. Y agrúpalos en un bloque de una hora como mucho.

El día libre

  • Empieza sin alarma, si puedes. Pero sin pasarte: dormir tres horas más que de costumbre puede dejarte más aturdido.
  • Sal de casa. Un paseo por el parque, una excursión, una terraza al sol. La naturaleza ayuda especialmente, como contamos en Dos horas a la semana.
  • Haz algo que te absorba. Un deporte, un puzle, cocinar algo nuevo, tocar un instrumento. Lo que te haga olvidar el reloj.
  • Deja huecos vacíos. No hace falta planificar cada hora. Tener tiempo sin nada previsto también es descansar.
  • Ve a la gente que te suma. Una comida larga con amigos o familia cuenta como descanso, si te apetece.

Cuando aparezca la culpa

  • Recuerda para qué sirve. Los propios autores del estudio sugieren ver el descanso como algo que tiene un objetivo: recuperarte, estar mejor con los tuyos, rendir más mañana.
  • Ponle nombre. «Esto es culpa, no una tarea pendiente real». Reconocerla le quita fuerza.
  • Pregunta qué pasaría si no hicieras esa tarea hoy. Casi siempre la respuesta es: nada.
  • Date permiso por escrito. Suena raro, pero apuntar «esta tarde: no hacer nada» en la agenda le da al descanso el mismo estatus que a una tarea.

Si el festivo es un puente

Con tres o cuatro días por delante, como en el puente de Todos los Santos o el de diciembre, aplica lo mismo con algo más de margen:

  • Reserva el primer día para desconectar, no para hacer todo lo que tienes pendiente en casa.
  • Si tienes tareas, concéntralas en una mañana y libera el resto.
  • Deja la última tarde tranquila para volver sin sobresaltos, con la semana mínimamente preparada. Te contamos cómo en Qué hacer el domingo para empezar la semana en orden.

Checklist para tu próximo festivo

  • He cerrado el trabajo la víspera y apuntado lo pendiente.
  • He quitado las notificaciones del correo del trabajo.
  • He agrupado los recados en un solo bloque.
  • He pasado un rato al aire libre.
  • He hecho algo que me absorbe.
  • He dejado al menos un hueco sin planes.

Descansar es una de las formas básicas de autocuidado. En nuestra guía Autocuidado: qué es de verdad y 20 ideas para practicarlo cada día tienes muchas más ideas, y un plan semanal para descargar.

¿Te sientes culpable cuando descansas? Las 4 claves de la ciencia para descansar de verdad

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Fuentes

  • Tonietto, G. N., Malkoc, S. A., Reczek, R. W. y Norton, M. I. (2021). Viewing leisure as wasteful undermines enjoyment. Journal of Experimental Social Psychology, 97, 104198. Resumen de la Universidad Estatal de Ohio
  • Sonnentag, S. y Fritz, C. (2007). The Recovery Experience Questionnaire: Development and validation of a measure for assessing recuperation and unwinding from work. Journal of Occupational Health Psychology, 12(3), 204–221. https://doi.org/10.1037/1076-8998.12.3.204

Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud.

Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional de la salud.

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